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  • Dr. Marcelo Villacís

ANTURIOS “UN CORAZÓN EN UNA FLOR”


Existe una flor que por su exótica belleza es admirada por aficionados y coleccionistas; en su hábitat natural, el bosque primario, se la encuentra en las ramas de los árboles de gran altura; en conjunto se las puede visualizar fácilmente debido a sus llamativos colores generalmente en la gama del rojo carmín al anaranjado, tanto las hojas como las flores tienen forma de corazón; se trata del anturio.



La flor del anturio presenta una apariencia plástica y está compuesta de dos partes, la hoja o “spatha” es la parte colorida más llamativa de la flor, y la espada o “spadix”, que es un falo que contiene las verdaderas florecillas de tamaño microscópico.


Tanto la spatha, como el spadix varian el tono de su coloración conforme avanza la maduración de la flor.



De la familia de las Aráceas, el nombre del anturio viene de la voz griega ANTHOS que quiere decir flor; por el falo de su floración se lo asocia a la masculinidad y al amor del hombre.


Estas plantas originarias de Centro y Sud América son endémicas también en la región del Chocó Andino, cada vez es más difícil encontrarlas en su medio natural ya que con gran facilidad han sido colectadas, domesticadas y adaptadas a las prácticas de la horticultura; hoy se las encuentra en jardines como flor de maseta o como flor de corte.


Los anturios son plantas epífitas de clima tropical y deben cultivarse a la sombra, progresan muy bien entre los 400 y 800 metros sobre el nivel del mar, por lo que el Cantón Pedro Vicente Maldonado es un lugar ideal para su cultivo.


Para reproducirse necesitan de agentes polinizadores externos como avispas, abejas, etc. quienes llevan el polen de una flor a otra germinando y propagando las variedades; este intercambio ocasiona en la siguiente generación plantas con múltiples colores.


Existen aproximadamente 300 variedades de anturios en colores blancos, rosados, anaranjados, rojos, verdes, mixtos e incluso cafés y negros siendo estos últimos los más buscados por los cultivadores, los hay gigantes, miniaturas perfumados, lanceolados, lo que alimenta la variedad y riqueza del trópico.


El turista que visita nuestro cantón, al recorrer sus limpias calles podrá ver en balcones y jardines plantas de anturio en flor; las mujeres de mi pueblo lo saben: “quien cultiva anturios y obtiene su flor, tendrá asegurado el amor de un hombre de buen corazón”.


Por la defensa de los valores culturales y ambientales del Chocó Andino


Texto: Dr. Marcelo Villacis Molina.


03/05/2020


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